Denuncia secuelas permanentes tras una operación de pecho y no podrá amamantar

posteado por Manuel
29 de Junio, 2010

Una joven que hace tres años fue mal operada del pecho tendrá que ser indemnizada, según ha establecido el Juzgado de Primera Instancia 45 de Madrid, que ha condenado al doctor D.M.C. y a su clínica a abonar a la paciente más de 60.000 euros, ya que como consecuencia de la intervención, la mujer, ahora de 23 años, sufrió daños estéticos, funcionales, anatómicos, psíquicos y morales.

En declaraciones a Europa Press Televisión, la propia afectada, Yasmina A.S.C., explicó que acudió a la clínica porque “estaba deprimida” debido a los “problemas de autoestima” sufridos como consecuencia de su figura, ya que se veía “el pecho caído”.

Según su relato, al llegar a la clínica la atendió “un comercial o como allí los llaman, asesores estéticos”, que le aconsejó, “aprovechándose” de su situación, ya que la paciente estaba en “tratamiento psiquiátrico y psicológico”, que además se hiciera una liposucción de muslos, glúteos, rodillas, flancos, brazos y abdomen que le haría perder “mucho peso”. “Además, me dijeron que estaba de suerte porque contratando todos esos tratamientos me saldría más barato”, afirmó.

Al hilo, dijo que firmó “un montón de contratos” sin la supervisión médica y “sin comprobar” si las intervenciones se le podían hacer, ya que por entonces contaba 20 años de edad. “Lo que hicieron es vender el máximo posible de tratamientos sin que me viera ningún médico, sólo quieren venderte, te hacen promociones tres por dos como si fuera un supermercado”, comentó y añadió que le aseguraron que  ”mejoraría mucho su estado psicológico y psiquiátrico, y físicamente”.

SIN INFORMACIÓN

Asimismo, criticó que el cirujano no le informara previamente a la intervención de “cómo sería la operación ni de cómo procedería” a ella. “Simplemente me dijo que me subiría el pecho y me lo pondría mejor”, recordó.

El problema surgió tras la operación y al comprobar la paciente que le habían reducido “muchísimo” el pecho, se lo habían dejado “vacío y además uno más grande que otro”. Ante esto, Yasmina A.S.C. pidió explicaciones al cirujano que, según dijo, “reconociendo su error” le propuso intervenirla de nuevo para ponerle dos prótesis mamarias que igualaran el pecho, ya que uno había quedado más grande que el otro.

En este sentido, reprochó que para la ocasión tampoco le informara “del tipo de prótesis” que le implantaría, “ni de cómo procedería a la operación”. De hecho, recordó que los informes quirúrgicos no iban dirigidos a ella, “sino a otras personas” cuando “supuestamente son informes personalizados y contenían datos erróneos y no señalaban la clínica en la que iba a ser intervenida”. “La información fue deficiente y fatal”, sentenció.

No obstante, la paciente procede a la operación y le ponen las prótesis debajo del músculo, si bien “al mes y medio” comienza a tener “dolores muy fuertes y las prótesis demasiado elevadas”. Por ello, acude de nuevo al cirujano que le informa de que tiene “una cápsula de grado cuatro, que es el más grave” y tienen que volver a operarla para “romper la cápsula y poner bien las prótesis”.

DAÑOS TAN GRAVES QUE NO PODRÁ AMAMANTAR

“Asustada”, esta paciente decide ponerse en manos de otros especialistas que le afirman que tiene “secuelas bastantes importantes, que las prótesis se las han puesto muy altas y eso es un error médico, una mala praxis a la hora de operar”.

Además, admitió que tiene “un severo defecto estético y unas cicatrices muy grandes” por lo que, como consecuencia de ello, le han quedado “secuelas permanentes”. “No tengo ninguna sensibilidad en el pecho y no puedo dar de mamar porque me han amputado los vasos que van hasta el pezón para dar el pecho“, lamentó.

Por último, aseguró que lo único que quiere es “que se haga Justicia para que no le pase a nadie más”, así como “que se demuestre que en esta clínica venden el máximo número de productos posibles”. “No pueden hacer lo que están haciendo porque están tratando con tu salud”, matizó.

Desde la asociación el Defensor del Paciente, recordaron que la paciente se sometió a tres grandes cirugías en cinco meses. Además, señalaron que, previamente a las intervenciones, la mujer padecía anemia y sufría un grave trastorno psiquiátrico que le afectaba a la capacidad para discernir los graves defectos que, según dice, tenían los consentimientos informados que se le dieron, que estaban incompletos. La cliente (paciente psiquiátrica) no tenía la capacidad para ponderarlos, agrega la asociación.

Según la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, la paciente sufrió numerosas secuelas tras la operación, lo que supone una actitud negligente del médico. El tribunal destaca que el buen resultado de la operación pudo y debió obtenerse en un primer momento.

VERSIÓN DE LA CLÍNICA

Por su parte, desde la clínica Dorsia señalaron que la sentencia ha sido recurrida ya que a su parecer la cirugía fue “correcta”. Así, recalcaron que de las tres intervenciones estéticas, el juzgado ha dictaminado que la liposucción se realizó de forma adecuada, mientras que la elevación y el aumento de pecho dejó una cicatriz grande.

Además, el director general de Dorsia, Manuel Fernández, aclaró que a la paciente se le atendió en consulta y para diagnosticarle un cirujano y no un comercial, si bien añadió que antes de llegar a la operación un paciente puede pasar por manos de comerciales, administrativos y demás personal del centro.

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No hay sanción específica para la negligencia médica

posteado por Manuel
22 de Junio, 2010
Un grupo de médicos durante una intervención quirúrgica.  - Foto | Los Tiempos Los Tiempos

Un personaje en una serie de televisión describía cómo era la sensación de perder un hijo y decía: “Es como no poder respirar por más que intentes y sólo retorna tu respiración cuando te dan la esperanza de que lo vas a recuperar”. Similar sensación sienten aquellos padres que han perdido un hijo en la habitación de un hospital, en esos casos, la respiración no volverá.

Son varias las historias de pérdidas de hijos que se atribuyen a una “mala praxis médica” o a una “negligencia médica”. Generalmente, los casos no son denunciados porque el dolor es un factor tan agotante, que esas historias son sepultadas junto a los seres queridos y quedan sin ser esclarecidas.

No es ese el caso de los padres: Patricia Giovanna Arce Cortés, Sebastián Braga y Alberto Arce Barrenechea, quienes intentan hallar justicia en los estratos judiciales, previamente convencidos de que los médicos que atendieron a sus hijos no los atendieron bien o no hicieron lo que debían en el momento oportuno.

El problema se agudiza más cuando en la legislación boliviana no existe una norma que, específicamente, sancione la negligencia médica. Este tema está incorporado en el artículo 260 del Código Penal que, en su segunda parte, establece que el profesional, la persona que está encargada, produjera la muerte a raíz de su negligencia, imprudencia o falta de previsión comete el delito de “homicidio culposo”.

Es en base al artículo mencionado que los profesionales en derecho inician una querella para tratar de encontrar una sanción para el profesional médico que habría, supuestamente, incurrido en el delito de “homicidio culposo”.

Tres casos

Tres son los casos que siguen un proceso penal contra quienes suponen los responsables de la muerte o daño permanente de uno de sus hijos. La investigación de dos de esos casos es encabezada por la fiscal Patricia Guevara, quien opina que el Código Penal sanciona adecuadamente la actuación de otros profesionales y explica que a los médicos no se les puede procesar por “dolo”, “Se establece que el accionar del médico no es doloso, porque el médico no opera o realiza un tratamiento a una persona con la intención de provocarle la muerte.

La ley claramente establece la diferencia entre el dolo, que es la intencionalidad, el conocimiento de cometer un hecho ilícito, y la culpa que va a ser vista a través de una negligencia o falta de previsión a través de un delito o un homicidio culposo”, aclara Guevara.

Vacío jurídico
Sin embargo, a diferencia de la fiscal Guevara, Edwin Soria Galvarro, abogado de la señora Patricia Arce Cortés, sostiene que “existe un vacío jurídico en lo que respecta a la negligencia médica, porque los abogados sólo utilizamos los artículos que tipifican cierto tipo de delitos que concierne al código de procedimiento penal y al código penal, en el cual no dice, de forma directa, una tipificación para el médico por negligencia médica”, y asegura que este vacío, sumado al cansancio de la parte afectada a causa de los tiempos largos que existen para las querellas, se transforma en una especie de protección para el profesional médico, lo que provoca que la población esté indefensa ante cierto tipo de actuar de los médicos. “Los médicos son como James Bond, tienen su tarjeta para matar”, afirma Soria.

Una felicidad frustrada

Sebastián Braga internó a su esposa tres días antes del nacimiento de su pequeño, sin embargo, con todas las precauciones tomadas, la llegada del bebé se complicó y de la Caja Petrolera enviaron al niño a un hospital privado. “El bebé estaba rosado, estable, sin ningún problema. Lo llevan a Univalle y el doctor Tejada empieza a entubarlo y sí se pone un poco morado. Sábado: nos dicen que está bien, que ya lo vamos a sacar. Domingo: lo veo al bebé todo lleno de sangre, habían sangrado los pulmones. Para nosotros fue un descuido porque ahí había demasiada presión de oxígeno. Todo médico consultado nos dice que ha habido demasiada presión de oxígeno, pero son cosas que ya se hicieron ¿no?”, relata Braga. “Le pusieron sangre al bebé y tuvo varias complicaciones pero salió adelante, nos dimos cuenta de que nos dijeron muchas mentiras:  que el bebé era oxigeno-dependiente, que no servía su sangre. Ahora tiene 10 meses y no ve bien, tiene parálisis cerebral, no sabemos si va a caminar” (llora).

CASOS RESUELTOS

Hace cuatro años, un caso conmocionó al país entero: el caso de la niña Brenda Claros, que a causa de una cirugía ambulatoria, simple y estética, casi queda con muerte cerebral por exceso de anestesia. El caso fue atendido por el abogado Edwin Soria y denunciado en su momento a los medios de comunicación.
Sin embargo, no se obtuvo sanción para los autores. La niña fue recuperada en la clínica Los Olivos y se restableció totalmente en EEUU.
La madre, Judith Morales, al ver la recuperación de la pequeña no continúo con el proceso.
La única querella que obtuvo una sanción para el médico autor fue el caso de la niña Anahí Anavi, que había ingresado al hospital debido a una tos y por una mala práctica salió de cirugía con tres dedos mutilados.

¿FALTA DE PREVISIÓN O FALTA DE SURFARTANTE?

“Estábamos esperando mellizos. Nacieron muy bien, con buen peso. Pero la bebé nació con la enfermedad de la membrana hialina, que significa que los pulmones, por su prematurez, no han madurado y que no son capaces de generar esta sustancia que se llama surfartante, que la genera el cuerpo humano, pero que también puede ser introducida artificialmente”, relata Alberto Arce. La clínica particular donde fueron atendidos no contaba con el surfartante para fortalecer los pulmones de la bebita.
En este caso, se inició un proceso por “homicidio culposo” que fue rechazado por el Ministerio Público a falta de prueba suficiente, según confirmó la fiscal Patricia Guevara. Este caso involucra al ginecólogo Joaquín López Arana y al neumatólogo Oscar Tejada Ferrufino. Este último dijo que “se hizo lo que se debía hacer”, que el surfartante no es una sustancia de venta en farmacias y que la pareja tiene la suerte de tener al varoncito vivo cuando generalmente es el varoncito quien tiene menor posibilidad de sobrevivir. El medico también dijo que el peritaje ordenado por la Fiscalía llegó a la conclusión de que no existía delito alguno en la atención a los mellizos. Explicó que “negligencia es cuando se deja de atender a un paciente, pero que en este caso, los bebés contaron con toda la atención”.

LA ESPERANZA EN UNA SANCIÓN


“Fernando era un niño sano, muy fuerte. Nunca se enfermó”, cuenta Patricia Giovanna Arce Cortés, mamá de un niño que falleció a los seis años víctima de las consecuencias de la influenza A/H1N1. Madre y niño retornaron de una vacación en Brasil en agosto del pasado año. Dos días después, Fernando presentó síntomas de gripe A. Su madre confió “ciegamente” en el pediatra del niño, que en lugar de investigar los síntomas del menor le recetó un par de jarabes para el resfrío. La salud del niño empeoró, al punto que la madre en la desesperación acudió a otros médicos. Éstos, al notar el mal, lo internaron en terapia intensiva donde se le quitó medio pulmón. El pequeño, luego de varios días de sufrimiento, falleció. La fiscal Guevara dijo que en este caso sí se ha establecido “negligencia”, porque el pediatra fue prevenido de un posible contagio en medio de una pandemia y su diagnostico fue errado, lo que desencadenó que se agravara aún más la salud del niño, y desencadenó otra serie de acciones negligentes de médicos y enfermeras con la consecuencia de la pérdida del pequeño.
Fernando era el único hijo de Patricia. La madre, con los ojos hinchados de tanto llorar, asegura seguir con el proceso para que la muerte del pequeño no haya sido en vano y para que otras madres como ella no pasen por el mismo infierno.

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Embargan 50.000 euros a la médica que dice que a su hijo le provocaron una parálisis

posteado por Manuel
19 de Mayo, 2010

La médica lucense Lina Álvarez -que lleva veinte años luchando, según ella, para reclamar justicia porque considera que un colega le provocó a su hijo una parálisis cerebral- ha dejado de ingresar en el último año 50.000 euros. Se los embargaron, explicó, para hacer frente a la demanda que presentó la compañía aseguradora que ofrece servicios a los médicos, «por contestar que a los ginecólogos demandados no les cubría esa empresa». De su situación informó por escrito en los últimos días a las comisiones deontológicas de los colegios de Abogados y Médicos de la capital lucense.

Lina Álvarez dijo estar atravesando una situación dramática. «En enero -contó- tenía unas retribuciones de 5.500 euros porque tuve que trabajar en varios sitios para hacer frente a la situación que padezco. Pues bien: me embargaron 4.000. Me quedé con 1.500 para mantener a mi familia numerosa», explicó.

Esta facultativa explica en la comunicación enviada al Colegio Médico que ha tenido que despedir a la cuidadora y a la profesora de su hijo porque no le alcanza el dinero. En la carta dice: «La compañía me ha embargado mi sueldo por valor de 68.000 euros, más costes procesales más intereses, solamente por contestar que a los ginecólogos demandados no les cubría este seguro; por lo visto es lo que les corresponde [se refiere a la aseguradora] legalmente por el daño hacia su empresa».

«Todos ellos sabían que yo era cabeza de familia monoparental y numerosa. Ahora, cuando voy a trabajar, debo suplicar a mis hermanas o amigas que se queden con mis hijos porque no pueden estar solos [uno tiene cuatro años, y otro 20, con una minusvalía del 85%]. A veces me veo obligada a dejarlos solos. Y ahora les pregunto a ustedes, ¿qué opinan de ello? ¿Era realmente lo que pretendían al apoyar a los ginecólogos responsables de la enfermedad de mi hijo. Pues sepan que ello les convierte en responsables indirectos de tal situación», dice la afectada refiriéndose a los integrantes de la comisión deontológica del Colegio Médico. Lina explicó que este órgano nunca le había contestado. «No busco una respuesta de apoyo, porque sería imposible, sería algo como tambalearles a todos en sus propios cimientos», apuntó.

Esta facultativa recordó que, en su momento, envió una comunicación a la anterior comisión deontológica y le contestaron diciendo que no había existido mala praxis. Lina sostiene que fue «una negligencia médica» la que paralizó la vida de su hijo a los tres meses de gestación, cuando le hicieron una amniocentesis.

La facultativa envió otro escrito a los abogados. «Ya no sé cómo dirigirme a ustedes, para decirles que soy víctima de situaciones gravísimas cometidas en los juzgados de Lugo. Todos saben cómo en los últimos años por denunciar (…) la parálisis de mi hijo, me arrebataron todo aquello por lo que luché en la vida: el fruto de mi trabajo, mi casa, mis nóminas, mis cuentas bancarias, etcétera», dice la breve comunicación

Concentración

Por otra parte, Lina Álvarez anunció que el próximo día 30, a partir de la una y media de la tarde, efectuará una concentración, junto a otra madre madrileña que está acampada con su hijo afectado por una negligencia médica ante la sede del Ministerio de Justicia. En varias ocasiones más participó en actos similares en los que logró un gran respaldo social, pero ningún resultado en su caso.
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Las “víctimas” de Unidental se asocian

posteado por Manuel
28 de Abril, 2010

En Vinaròs se ha constituido la Asociación de Víctimas de Unidental. Su presidente, Javier Sancho, asegura que de momento “hay una decena de personas afectadas por mala praxis médica y que tienen problemas con su salud dental por tratamientos realizados por esta clínica”. Según Sancho, esta plataforma “ya está legalmente constituida y realizará sus funciones, principalmente, dentro de la Comunitat Valenciana”. J. F.

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Un doctor mutila un testículo a su paciente al confundirlo con un quiste

posteado por Manuel
22 de Abril, 2010

Sulieman Al Hourani, un doctor jordano de 36 años, estaba destinado a eliminar un quiste del genital de su paciente en una operación rutinaria; sin embargo le cortó el testículo derecho por error, según ha declarado ante el General Medical Council, institución que se encarga de velar por la buena praxis médica en Reino Unido, en unas declaraciones recogidas por BBC News.

El abogado de Sarah Pritchar, una de las enfermeras que estaba en la operación el día de la amputación, ha manifestado ante el Tribunal que el doctor pareció aturdido al darse cuenta de su equivocación. “Mi impresión personal fue que lo había hecho accidentalmente”, ha añadido.

A pesar de su grave descuido a Al Hourani se le permitió seguir trabajando como cirujano en Fairfiel Hospital en la ciudad de Bury, en Lacashire (Reino Unido).

Anteriormente el doctor, que ahora ejerce en Jordania y no estuvo presente en la vista, había sido investigado por inyectarle drogas sedantes de un paciente, pero el doctor sólo fue despedido después de haber sido acusado de robar dos cajas del analgésico dihidrocodeína.

Al Hourani ha sido acusado de mala conducta por su error en la operación y, además, por los cargos de drogas.

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